Al rededor del topónimo Punta Nariga

Uno de los faros más impresionantes de nuestra costa, el de Punta Nariga apareció este martes 15 de marzo sin uno de sus símbolos de identidad, el Atlante. La escultura, obra de Manuel Coia, formaba junto con el faro de César Portela uno de los conjuntos arquitectónicos más singulares de toda la Costa da Morte y constituía todo un ejemplo de integración con un entorno no menos espectacular.

Este punto de la costa de Malpica de Bergantiños es de visita obligada para quien quiera disfrutar del espectáculo del mar y del viento en su máximo apogeo. Las formaciones rocosas del entorno, muchas de ellas zoomórficas y antropomórficas, le confieren al lugar un encanto que fue objeto de reflexión de múltiples estudios y de leyendas creadas por la sabiduría popular: en una de ellas, cuentan que en el alto de Punta Nariga se reúnen los vientos para repartirse los mares.

Su topónimo, Nariga, fue estudiado por diferentes investigadores y también cuenta con sus etimologías populares. Según el acervo popular, Nariga procedería de la forma latina NARICEM, que en el gallego común derivó en el sustantivo "nariz", y haría referencia a la forma que tiene la punta.

Desde el punto de vista científico, Tovar en su obra Las tribus y las ciudades de la antigua Hispania (1989) lo relacionó con una base indoeuropea *ner- / *aner-; con el significado de 'fuerza vital', 'hombre'. Estaría emparentado con otros topónimos como Naraío, Naraído y, por tanto, sería "de la misma raíz que el río Neira", según Moralejo en Hidronimia y léxico de origen paleoeropeo en Galicia.

Esta semejanza fonética en el inicio entre Nariga y Neira llevó a que diferentes autores relacionaran Punta Nariga con el mítico Promotorio Nerio, descrito por Ptolomeo como el lugar donde situaba el Solis Arae, esto es, el altar al dios sol. Fue Leopoldo Martínez Padín quien en su Historia política, religiosa y descriptiva de Galicia (1849) quien afirmó que Nariga era así llamada "por los pueblos Nerios que aquí terminaban" su territorio. Sin embargo, no existe consenso en esta identificación pues otros autores localizaron este Ara Solis del Promontorium Nerium en otros dos puntos también míticos de la Costa da Morte como son Fisterra o el Cabo Touriñán.

Sea como fuere, lo que deseamos desde aquí es que la figura, mitad hombre y mitad gaviota comenzando a volar, sea encontrada enseguida y regrese al punto del que nunca tuvo que marchar, el maravilloso Faro de Punta Nariga.

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