O Azougue, o topónimo que provocou a apertura dunha mina en Betanzos

Un siglo antes de que en los Estados Unidos se viviese la fiebre del oro, en la otra orilla del mundo, en Betanzos, comenzaba otra fiebre, la del mercurio. En el año 1786 se extendió por la ciudad betanceira el rumor de que el preciado elemento brotaba por diferentes partes de la ciudad. Los rumores acabaron llegando hasta la corte y el mismo rey destinó a la ciudad al ingeniero Feliciano Miguez Pereira a través de una real orden con el fin de investigar la situación.

El primero cometido fue escuchar los relatos de los vecinos. Después de publicarse un edicto solicitando la colaboración ciudadana, Nicolás de Otero, mayordomo de la cofradía del Apóstol San Pedro instituída en la iglesia de Santa María do Azougue, relató que cinco años antes, al abrirse una sepultura en el templo, salieron unos granos de mercurio, tal y como recogió Francisco Vales Villamarín en el Boletín de la Real Academia de 1944.

Con estos y otros testimonios, Feliciano Míguez decidió abrir una mina. Sin embargo, al poco de iniciar los trabajos, el propio rey decidió cerrar la explotación, un mandato que cumplió el ingeniero con desagrado, según se puede desprender de dos placas de plomo que dejó colocadas en dos galerías de la mina. En ellas, además, encontramos parte de la llave de esta historia. “Reinando en España Carlos III, se emprendió el seguimiento de azogue esta mina. El Marqués de Mos pudo, con falsas esposiciones, se suspendiese esta obra, en perjuicio del rey y de este pueblo, con el fin de encubrir el azogue líquido que se halla en la casa de Oca, del frente. Año de 1786

Efectivamente, azougue es, según el diccionario de la Real Academia Galega, la forma popular para referirnos al mercurio y también era "azougue" el nombre de la iglesia donde se afirmaba el descubrimiento del material. Posiblemente, el nombre del templo tuvo nucho que ver en este episodio de la historia betanceira y en su continuación en 1872, cuando la mina tendría un nuevo resurgir: se constituyó una empresa, se lanzó una campaña para la captación de fondos y el inicio de las prospecciones fue acogido con entusiasmo e ilusión... Sin embargo, enseguida comenzaron las protestas por la cantidad de calles afectadas en los trabajos y por el temor de los vecinos a perder sus viviendas. Tras los pasos de los días y, al no aparecer por ningunha parte el mercurio, se suspendieron los trabajos y se cerró casi definitivamente la mina.

¿Qué pudo pasar para que la mina fuese un fracaso, pues, si hasta el propio nombre del templo, Santa María do Azougue, parecía indicar a existencia del material? La respuesta está en que en toponimia muchas veces lo que parece evidente no siempre es lo correcto: azougue fue antiguamente también un sinónimo de “mercado”. Este significado, que recogía el primeiro diccionario de la RAG está en el origen del nombre del templo, en cuyas proximidades podría estar establecido el mercado, esto es, el azougue de la villa. Así mismo lo indicaba José Cornide en 1793 en una memoria que aparece en la obra “Memorias politicas y economicas sobre los frutos, comercio, fabricas y minas de España... ”. de Larruga Boneta:

Algunos años hace que he oído que en la Ciudad de Betanzos se había descubierto una mina, y que se había mandado sellar, y añadian por congetura de su existencia, que en aquella ciudad llaman a la Plaza del Mercado ó Azougue (el azogue) ó plaza del Azogue, pero esto es ignorar que azoque ó zoque es palabra Arabe que vale lo mismo que Plaza. Si como la etimología es la mina, poco podrá V. S. contar con la de Betanzos.

Otros ejemplos de azougues gallegos fueron el mercado de pescado de A Coruña, esto es, "azougue de piscato", que en el año 1244 estaba situado "inter domum Domine Urrace Arnaldi de Sancto Jacobo et domum qui fuit de Juliano de Veyra"; y el "açougue de Monforte". Sin embargo, hoy además de la iglesia betanceira, solo temos registrado una aldea llamada O Azougue en la parroquia de Bretoña, en el concello lugués de A Pastoriza.

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