O Pelouriño, un topónimo de significado no tan evidente 

La voz del gallego común pelouro se define en el Dicionario da Real Academia Galega como ‘piedra pequeña que la erosión ha vuelto lisa y redondeada’ o ‘piedra de tamaño considerable’. Esta segunda acepción pudo motivar la aparición de muchos de los microtopónimos que incluyen el sustantivo en su denominación: es el caso, por ejemplo, de una formación lítica situada en la costa de Bens, en el municipio de A Coruña, junto a la Furna do Burro; o de una ladera en la parroquia arteixana de Loureda caracterizada por la presencia de piedras de gran tamaño.  

Teniendo en cuenta lo anterior, el topónimo O Pelouriño, nombre de una aldea del municipio de Pereiro de Aguiar, parece un orónimo de explicación bastante sencilla: el sufijo -iño nos estaría indicando una peña de menor tamaño que un pelouro. Una consulta en el Dicionario de dicionarios confirma a priori esta teoría, pues así lo define Marcial Valladares. Sin embargo, en otra de las obras clásicas de nuestra tradición lexicográfica, el Diccionario galego-castelán de Leandro Carré Alvarellos, encontramos la clave para darle otra interpretación a este topónimo único en nuestro Nomenclátor: ‘columna de piedra junto a la cual se exponían y castigaban los criminales’. 

En su origen, los pelouriños eran elementos que, por lo general, servían de mojón de una de las cientos de jurisdicciones que tuvo Galicia durante el Antiguo Régimen. Sin embargo, además de esta función delimitadora, cumplían otro objetivo: servían para exponer a los reos a la vergüenza pública como escarmiento e incluso para someterlos a castigos físicos. Uno de los sinónimos de este término, picota, aparece en la expresión popular “estar na picota”, utilizada hoy para afirmar que alguien se encuentra en una situación de descrédito, pero cuyo origen es mucho más terrorífico. 

Volviendo a la aldea de Pereiro de Aguiar, hoy no queda ningún vestigio de que en otro tiempo hubiera allí ningún pelouriño, como si acontece en otros lugares llamados A Picota o O Rollo. Este hecho puede deberse a que el Decreto de 6 de agosto de 1811 abolió las jurisdicciones y, con su desaparición, muchos de los elementos que marcaban su existencia fueron retirados. El paso del tiempo hizo también que se perdiera su memoria.  

Con todo, la toponimia, la hodonimia (los nombres de las vías de comunicación) y las hemerotecas siguen recordándonos la existencia de estos elementos también en otras partes del país: en el vecino municipio de Ourense, la documentación histórica nos permite descubrir que la actual calle de Colón fue en otro tiempo rúa do Pelouriño. El Boletín Oficial de la Provincia de Ourense del 23 de marzo de 1850 da cuenta de la sustitución de esta y otras denominaciones de calles por “otra más adoptable y menos ridícula”.  

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