Pocos municipios gallegos están tan marcados por el paisaje como las tierras de Quiroga. Está enmarcado, al norte, por las impresionantes montañas de la Serra do Courel y, al sur, por el no menos increíble Canón do Sil. Presenta una variedad de paisajes y de espacios naturales tan únicos como lo es su nombre.
Quiroga es una joya toponímica que no tiene igual en el Nomenclátor de Galicia. Además, es un topónimo que nos acompaña desde hace cientos de años: las atestiguaciones más antiguas las datamos en el siglo VI y podemos encontrarlas en el Corpus Documentale Latinum Gallaeciae (CODOLGA) si buscamos los términos Carioca, Carioga o Karioca.
Hay dos hipótesis principales para explicar su origen y significado, pero ninguna de ellas resulta totalmente concluyente. La tesis más difundida es la fitonímica (referida a la flora), la que explica Quiroga como una variante del fitónimo que en el gallego común conocemos como queiroga / queiruga o queiroa, arbusto de la familia de las ericáceas del que existen varias especies. A estos fitónimos se les suponen los étimos latinos *CARIOCA y *CARIOLA, respectivamente. Los descendientes toponímicos de estos étimos no son muy abundantes en el Nomenclátor de Galicia: Queiroa de Abaixo y Queiroa de Arriba en Mesía, Queirúa en Ordes, A Queiroga en As Somozas y Queiruga en Padrón y O Porto do Son. Sin embargo, su presencia es mayor en la microtoponimia: alrededor de 150 son las Queiroa, Queirúa, Queiroga o Queiruga que podemos comprobar geolocalizadas en el visor de Galicia Nomeada.
Ahora bien, Elixio Rivas Quintas descartó esta posibilidad y hace derivar las formas anteriores y el topónimo lucense de una raíz prerromana *KAR- ‘piedra, roca’. Gonzalo Navaza, en su obra sobre la Fitotoponimia galega, dio por válida la tesis de Elixio Rivas al afirmar que “debe ser orónimo” el nombre de este municipio que antiguamente también designó una jurisdicción limítrofe con la de Lemos. Según la tesis de Rivas, un adjetivo con la terminación -AECU añadido a la base antigua del topónimo CARIOC se lee en una advocación teonímica, MARTI CARIOCECU. El paralelismo con otras adjetivaciones oronímicas del dios Marte en la epigrafía le lleva a suponer este valor referido al relieve, según expone también Gonzalo Navaza. Por tanto, su significado sería el de un lugar pedregoso, que también lo es.
Lo que está claro, sea cual sea la motivación originaria, es que en Quiroga tenemos abundancia tanto de queirogas como de piedras.
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