La mayor parte del léxico gallego está formada por palabras que proceden del latín. Según su entrada en la lengua, hablamos de palabras patrimoniales, que llevan con nosotros desde el origen y sufrieron las evoluciones fonéticas que definen el gallego; y los cultismos, aquellas que fueron incorporadas más tarde por vía culta.
Esta clasificación tradicional del léxico común está también presente en la onomástica y en la toponimia y Broullón o Brollón es una prueba.
En el año 1219, el rey Alfonso VIII accede a una “instantiam et petitionem habitanorum”, es decir, a...
Hay etimologías populares que se transmiten de persona en persona, de siglo en siglo, y terminan convirtiéndose en verdades casi...