El 7 de agosto de 1028, el rey Alfonso V el Noble afrontaba el asedio de la ciudad de Viseu en su campaña de expansión hacia el sur, tomando tierras que por aquel entonces formaban parte de Al-Ándalus. El calor sofocante obligó al rey a cometer un descuido: retirarse la coraza protectora. Un arquero no desaprovechó la ocasión y, con un disparo certero, acabó con la vida del monarca. El relato de este episodio bélico aparece recogido en la Crónica General que escribió en el siglo XIII Alfonso X y nos sirve para poder hablar de un topónimo único en el país, Setados, nombre de una parroquia del municipio pontevedrés de As Neves. El Rey Sabio dedica un capítulo al episodio, cuyo título contiene una palabra con la que puede relacionarse el topónimo: “Cõmo el rrey dõ Afonso foy çercar Viseu et finou y de hũa seetada que llj derõ”.
Seta es una voz gallega muy frecuente en el gallego medieval, pero cayó en desuso en la actualidad porque ya desde antiguo venía siendo sustituida por uno de sus sinónimos, frecha. Procede de la voz latina SAGITTA, de ahí los cultismos saxitado ‘que tiene forma de flecha’, o el nombre de la constelación del zodíaco que recuerda a un arquero portando un arco con su flecha, Saxitario. A partir del sustantivo común se creó el verbo setar ‘alcanzar a alguien con una flecha’, cuyo participio setada (saetada o seetada en la lengua medieval) sería sinónimo de frechazo.
La evolución fonética del étimo latino a la voz del gallego común provocó un encuentro vocálico secundario tras la caída de la <g> intervocálica. En un primer momento se resolvió con hiato (SAGITTA > saeta), seguido de asimilación vocálica (seeta) para terminar con la posterior contracción vocálica (seta). Todos estos pasos de la evolución del sustantivo pueden comprobarse en los textos medievales gallegos y coinciden con el nombre de esta parroquia: en 1242 leemos “ecclesia Sancte Eugenie de Saetados”; en 1248 “casale de Seetados” y, por último, ya en 1363, Sancte Eugenie de Setados (1363).
Las coincidencias evolutivas, formales y fonéticas entre el topónimo y el apelativo común no pasaron desapercibidas para los investigadores en toponimia. De hecho, algunos autores sostienen que el nombre de este lugar pudo proceder de los descendientes de alguien apodado “O Setado”, por haber recibido en alguna batalla el impacto de esta arma. Ahora bien, la propuesta, aunque viable, presenta algunas reservas: en las principales bases de datos del gallego antiguo no se documenta el uso como apodo ni como apellido del término setado, algo que sería esperable si fuera un adjetivo de uso común.
Por este motivo, es necesario explorar otras vías para explicar este topónimo único en toda Galicia. Una de ellas se encuentra en nuestra tradición lexicográfica: en la obra Hipótesis etimológicas referentes al gallego-portugués, Aníbal Otero define el término seta como ‘conjunto de los paneles de una colmena’, por lo que también podría hacer referencia a la profesión de apicultores de los primeros habitantes del lugar. Sería, por tanto, un topónimo sinónimo de Abelleiro, que se registra en la parroquia de O Val, en el municipio coruñés de Narón.
Las dos hipótesis son verosímiles; aun así, con los datos de los que disponemos actualmente es imposible arrojar luz sobre este topónimo que hasta 1907 fue la denominación oficial del municipio de As Neves.
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