A Toxa: la isla que cambió de nombre

Desde 2019, el concello de O Grove acoge un foro que, según los organizadores, “se formula como un espacio para el diálogo, la reflexión y la defensa de la democracia liberal en el marco Atlántico”. Y no puede haber marco mejor en el Atlántico que la isla en la que tiene lugar, oficialmente A Toxa.

Toxa no es un topónimo exclusivo de esta parte de la costa gallega. El Nomenclátor de Galicia registra este nombre con artículo en los ayuntamientos de Pontecesures, Santa Comba, Touro, Vimianzo y Zas; sin artículo aparece en Silleda, donde además nombra a un afluente del río Deza; y con sufijo diminutivo, A Toxiña, lo encontramos denominando una pequeña aldea en el ayuntamiento de Lalín.

Existen tres hipótesis principales que lo definen como hidrónimo, como fitotopónimo y como antrotopónimo. Millán-González lo incluye dentro de los nombres de lugar descendientes de una raíz indoeuropea TEKU, “corriente de auga, fluír”, y estaría emparentado con otros nombres de cursos fluviiales como Tea, Teo o Te. En relación con esta hipótesis, Bascuas asocia su procedencia con los lodos existentes en las proximidades de la isla. Para Nicandro Ares “parece un derivado de toxo (...) ou feminino do nome persoal Togius”. Navaza prescinde de esta última hipótesis antroponímica y, apesar de no poder “confirmar se son hidrónimos prelatinos ou fitónimos da familia do toxo”, relaciona los Toxa galegos co asturiano La Toya, propio de una “área onde o toxo é toyu”. 

Sea cual sea el origen, lo cierto es que lo que hoy conocemos como Illa da Toxa, no siempre recibió este nombre. La población de Arousa se refiere a ella como Illa do Louxo y así es como aparece el Dicionario xeográfico e estatístico de Madoz: “los naturales del pais llaman á la primeira simplemente Toja (sic) - hoxe Toxa Pequena - y á la segunda Loujo (sic), en la cual brotan aguas medicinales”. La cartografía antigua, especialmente la del siglo XVIII, confirma este hecho (véase la imagen que ilustra este artículo).

No sabemos el porqué del cambio toponímico de a Illa do Louxo, que se debió producir en algún momento del siglo XIX. De hecho, en el primero estudio (1841) sobre las propiedades medicinales de las agas termales que se encontraron en la isla años antes -en el punto conocido como "Porca Morta", ya se menciona como “Louxo o Toxa Grande” y se toma como referencia de la denominación “Toxa Grande” un plano de la ría de Arousa de 1833 realizado por el capitán de fragata Ignacio Fernández Flórez: “los naturales de Cambados llaman a esta última Loujo ou Louja”. Es posible que este mapa, pues, influyese en esta mudanza denominativa y que el posterior establecimiento del balneario ayudase en la expansión del nombre. Sin embargo, todavía hoy se mantiene vivo el uso del topónimo antiguo en las formas Enseada do Louxo y Praia do Louxo.

A diferencia de A Toxa, Louxo sí es un topónimo único en toda Galicia y, por tanto, poco transparente en cuanto a su origen. En el monográfico Porca Morta. Historia dunha illa, se recoge la teoría de Francisco Otero Goday que especuló sobre la relación de la illa do Louxo con unos peces semejantes a las rayas que recibían el nombre de ouxos y que abundaban en la zona. Según esta versión, de un primero Illa dos Ouxos, pronunciado “Illa do-louxos” pasaríase a Illa do Louxo, pero parece una etimología un poco arriesgada desde el punto de vista filológico.

Plano da ría de Arousa de 1833

 

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