Voces y ollos: dos denominaciones toponímicas para los manantiales

La toponimia del conjunto de España tiene abundantes muestras de referencias a las aguas, manantiales o fuentes, pues fueron y son indispensables para la vida cotidiana de la población y también, como no podía ser de otra manera, en las diferentes vías de peregrinación a Santiago de Compostela. Esta es una de las conclusiones a las que llega el profesor Emilio Nieto Ballester en el artículo “Aqua dulcis et sana ad bibendum: la toponimia de las fuentes y manantiales en el Camino de Santiago” que acaba de ver la luz formando parte de la obra Os camiños de Santiago de Europa a Galicia. Lugares, nomes e patrimonio.

En el artículo, Emilio Nieto Ballester propone una visión general  de la “amplia serie de topónimos que muestran el concepto fuente, agua que mana, manantial” en las lenguas de España. Tras reparar en los principalees derivados de FONTE y FONTANA y los patrones semánticos más importantes que se repiten en la toponimia peninsular a respeto de estas realidades, queremos hacer hincapié sobre dos formas menos evidentes, también empleadas para indicar la presencia de un manantial, y que también dejaron huella en la toponimia gallega: se trata de las palabras ‘voz’ y ‘ollo’.

La primera de ellas, voz, es muy común en el catalán, que “documenta abundantemente el  sustantivo veu  (<lat.  vŏce) con un significado cercano a “corriente de agua pequeña, sobre todo subterránea”, según el autor. Pero este uso semántico no es exclusivo del espacio lingüístico catalán, pues en Galicia registramos algún caso del uso de la forma voz en contextos semejantes: en la parroquia de Castro, en el concello pontevedrés de Cercedo Cotobade, existe una Fonte da Voz, topónimo que se repite en las proximidades del lugar de Alemparte, en la parroquia de Landrove, en Viveiro. El origen de este topónimo tal vez pueda estar relacionado con un uso metafórico del término voz, al escucharse un murmullo o un ruido semejante a la voz humana cuando el agua brota en estas fuentes. 

Muchos más abundantes son los derivados toponímicos que encontramos en nuestra geografía de la palabra común ollo. A pesar de que en las diversas acepciones que recoge el Dicionario de la Real Academia Galega no esté el de manantial, hecho que sí se da para el castellano, existen varios manantiales en nuestro territorio que se denominan simplemente O Ollo, como este de O Corgo o este otro de Santiso; además de diversos derivados como O Ollo da Fonte (en Muras, A Rúa o Xermade) o O Ollo do Río (en Lourenzá). Hay también el topónimo Fonte do Ollo en Xermade, en Ribeira de Piquín, en OímbraArzúa o Lalín.

Y no podemos olvidar que el padre de todos nuestros ríos, el Miño, tiene en la Lagoa de Fonmiñá sus famosos ollos, unas burbujas que se forman en este depósito de agua y que la tradición popular ha atribuido a los Xacios, unos seres mitológicos mitad pez mitad hombre. 

El estupendo artículo de Emilio Nieto Ballester, “Aqua dulcis et sana ad bibendum: la toponimia de las fuentes y manantiales en el Camino de Santiago” puede consultarse en la obra Os camiños de Santiago de Europa a Galicia. Lugares, nomes e patrimonio, libre para descarga en nuestra página web.
 

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