Salvaterra de Miño: otra intervención toponímica del rey Alfonso IX

Buscar en la cartografía gallega actual localidades como Erizana o Faro es una tarea compleja, pues hubo un rey que se encargó de borrarlas del mapa en sentido metafórico: Afonso VIII de Galicia, Afonso IX en la historiografía castellana. El nombre actual de varias ciudades y villas gallegas importantes son denominaciones impuestas por este rey en el momento en que les concedió el foro de poblacion: Baiona, cuyo nombre antiguo era Erizana, y Faro, actualmente A Coruña, son dos ejemplos de una amplia relación en la que también podemos incluir Salvaterra de Miño.

Hasta el año 1228, el nombre de la localidad pontevedresa de Salvaterra de Miño fue Lazoiro. Según nos cuenta Gonzalo Navaza en el artículo “A intervenção régia na toponímia galega medieval. Os nomes de Afonso IX”, es esta la fecha en que se registra por última vez este nombre en un documento del Tumbo B de la Catedral de Santiago, por el cual, Afonso VIII de Galicia le concede a la iglesia compostelana ciertas propiedades en “locum sive villam que dicitur Laçoyro”.

A partir desde año, la localidad documentada como Lacedurium en el año 991 o Lazoiro en el 1125 pasará a denominarse Salua Terram, esto es, Salvaterra. Una vez más, este nombre imita un modelo francés que el monarca solió seguir para bautizar otras localidades gallegas como la citada Baiona, en semejanza a la Bayonne francesa, o las muchas localidades gallegas denominadas Viana, inspiradas en la población gala de Vienne.

Volviendo a Salvaterra, existe más de una docena de ayuntamientos franceses con el nombre de Sauveterre en francés o Sauvatèrra en occitano, todos ellos de origen medieval. Navaza afirma que Salvaterra de Miño fue la primera localidad así bautizada en toda la península ibérica. Se trata de un nombre compuesto que hace referencia a la condición de “tierra segura” del lugar. Es, por tanto, un topónimo publicitario con un fin concreto: atraer población a la villa que le concede el foro, pues admitía como colonos a personas perseguidas por la justicia en otros territorios. Se trata del mismo significado que ya tenía en origen este topónimo en francés y occitano.

Mucho más complejo de explicar es el topónimo que borró Afonso VIII, Lazoiro. Navaza propuso en un primer momento dos hipótesis: en una primera, podría considerarse un derivado del verbo lazar  (lat. GLACIARE) ‘congelarse’, a través del sufijo -oiro (lat. -ORIUM), que en gallego expresa el lugar donde se realiza acción expresada por un verbo. Por tanto, sería un equivalente toponímico de otro topónimo como As Laceiras (lat. GLACIARIAS) y haría referencia a las condiciones climáticas del lugar.

En una segunda hipótesis se remonta a una raíz indoeuropea (P)LAT- ‘llana’, con la clásica pérdida del P- inicial propia de las lenguas celtas, y que haría referencia a la orografía llana de esta zona al lado del río Miño.

Recientemente, Gonzalo Navaza llegó a una tercera hipótesis después de comprobar el uso en latín medieval de términos emparentados con el nombre común lazo ‘atadura de hilos’ para referirse a la pesca. Luego, teniendo en cuenta también que el sufijo –oiro (de sobrevivir el topónimo, hoy sería Lazouro) forma derivados de verbos, considera que más bien se trata del verbo lazar, pero en referencia a las pesquerías del río Miño.

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